Every attitude, every gesture has to fight poverty and exclusion. There are many ways to act, regardless of our skills and availability. These messages, these testimonials reflect. Feel free to contribute.

Testimonies are published under the responsibility of the author. They are subject to validation: these will be published only if they comply, in form and substance the spirit of this day as defined in the International Charter for October 17.

 

CREAR CAMINOS DE VIDA

17 de octubre de 2020 Día internacional para la erradicación de la pobreza Mensaje elaborado por miembros de ATD Cuarto Mundo América Latina y el Caribe

CREAR CAMINOS DE VIDA

La injusticia es una sola.

Hoy quisiéramos hablar de justicia, pero lo que experimentamos es la injusticia en sus diferentes formas. La injusticia de un planeta maltratado en nombre de un desarrollo económico que no está a favor de la vida. La injusticia de no tener los recursos necesarios para sostenernos, de vivir bajo la contaminación o en lugares peligrosos para la vida humana, de ser privados del acceso a la tierra y a los alimentos, de consumir productos ultraprocesados y poco nutritivos que envenenan nuestros cuerpos y el planeta, de no poder crear nuestros hogares. La injusticia de tener que aceptar las peores condiciones de trabajo, de no ser tratados como seres humanos, de no poder ver crecer a nuestros hijos. La injusticia de no tener acceso a los sistemas de educación y de salud, de no alcanzar las oportunidades, de estar relegados. Y sobre todo, la injusticia de no poder participar en las decisiones que afectan a nuestra vida y la del planeta, de que nuestros saberes y nuestras acciones no sean reconocidos, de no ser tomados en cuenta. Nuestra experiencia nos enseña que la injusticia es integral, no hay un límite entre lo social y lo medioambiental. La injusticia es una sola: sufre el planeta y sufren los seres humanos.

La vida ha sido olvidada.

No podemos hablar de justicia, pero podemos hablar de vida. La vida en su sentido más profundo, la vida que sigue palpitando a pesar de las condiciones de injusticia. Nuestros ancestros nos enseñan que la vida es una sola. Todo está conectado: los seres humanos y los otros animales, las plantas y los árboles, el agua, el aire, las montañas. En todo esto puede verse la vida en abundancia. Somos hijas e hijos de la Pachamama, nuestra Madre Tierra, nuestra casa y destino común. Todos queremos la vida en plenitud y la buscamos con todas nuestras fuerzas, pero ¿qué hemos puesto en el centro de nuestras sociedades?Algunos dicen que el crecimiento económico y la modernidad van a producir bienestar para todos, quieren hacernos creer que la Pachamama no es capaz de sostener a sus hijos, que son las industrias y los bancos los que nos van a salvar. Pero el crecimiento económico beneficia solo a unos pocos y la modernidad no trae vidas mejores para muchos de nosotros ni para el planeta. Allí mismo donde se toman las tierras para explotarlas a través de las minas o los centros petroleros, las personas continúan sufriendo a causa de la desnutrición y el agotamiento. Es este sistema, la economía no es un medio a favor de la vida, sino un fin en sí mismo: los recursos naturales y territorios sagrados, nuestras vidas y las de los animales son sólo material de consumo para la producción a favor de unos pocos. Parece que todo sacrificio vale para salvar la economía: lo que no sirve, lo botamos. Los pobres han sido olvidados, los ancianos han sido olvidados, los campesinos han sido olvidados, los pueblos indígenas han sido olvidados, los saberes comunitarios y ancestrales han sido olvidados, los animales han sido olvidados, nuestra Madre Tierra ha sido olvidada. Vemos que la vida misma ha sido olvidada: la vida en su esencia.

Crear caminos de vida.

Quienes son víctimas de la injusticia en sus diferentes formas, luchan no solo para sobrevivir sino creando caminos de vida. Cuando salimos a trabajar en condiciones muy difíciles, no lo hacemos porque podremos acumular o desarrollar la economía, sino porque elegimos buscar vida a pesar de todo. Cuando hacemos una olla común para resistir al hambre en los barrios periféricos, cada uno aportamos algo para favorecer la vida que compartimos entre todos. Cuando ofrecemos leche o verduras de nuestros cultivos a un vecino, lo hacemos porque sabemos que vivimos bien cuando compartimos. Cuando preparamos nuestras ofrendas a la Madre Tierra, estamos cuidándola como ella nos cuida, agradeciendo y contribuyendo a la abundancia de la vida. Cuando enseñamos a nuestros hijos a cuidar y a compartir, estamos abriendo caminos de vida también para las generaciones futuras. Salimos adelante compartiendo. Pero vemos que a menudo da el que menos tiene, que no todos saben dar. Debemos aprender a compartir. Compartiendo ponemos la vida en el centro: no la vida de unos o de otros, sino la vida en su conjunto. Queremos que nuestra experiencia y conocimiento sea reconocido, entrar en un nuevo diálogo con quienes toman decisiones y se encargan de las políticas, que se atrevan a escuchar, conocer y ver la realidad que vivimos. Aprendan con nosotros: volvamos a poner la vida en el centro de todo. Compartiendo, construyamos juntos los caminos del verdadero buen vivir.

miembros de ATD Cuarto Mundo América Latina y el Caribe